Las maravillas de Baños, Ecuador

Las maravillas de Baños, Ecuador

Llegué a Baños de Agua Santa una noche lluviosa y fría. De entrada no imaginaba la gran cantidad de maravillas que se pueden disfrutar en la zona.Sin duda mi estancia en este lugar ha sido más que gratificante. En esta entrada les voy a contar como gracias a mi estancia en un voluntariado en el hostal Papacho´s pude disfrutar de la gran cantidad de rincones únicos que existen en el lugar.

La Casa del Árbol

Tal vez ésta es la principal atracción que vende la localidad de Baños de Agua Santa. La famosa instantánea que todo mochilero debe tener en su paso por Ecuador es en el Columpio del Fin del Mundo de la Casa del Árbol. Este enclave se encuentra a 2.660 metros de altura sobre el nivel del mar. Sin duda, es la mejor zona para observar la cordillera andina ecuatoriana y el flagrante volcán Tungurahua, de 5.000 metros y aún activo. Eso si consigues visitar el área recreativa en un día despejado.

El clima en Baños de Agua Santa es bastante cambiante, aunque destaca por la nubosidad y la lluviosidad. Además, en un mismo día puedes percibir tres estaciones a la vez. Sentir un calor veraniego penetrante, una agradable primavera, y un frío invernal por la noche. Así que es bastante complicado predecir el tiempo que va a hacer para realizar tu ruta. Igualmente visitar la Casa del Árbol en cualquiera de las circunstancias descritas, es sencillamente mágico y una de las maravillas que no se pueden perder.

En el parque puedes disfrutar del columpio del fin del mundo, bastante divertido pues te balanceas desde la casa del árbol al borde de un precipicio. También hay zona de comidas y varios canopys. Sin duda una jornada para pasar de forma amena. Cuando yo fui hacía un día nublado, pero eso no impidió que disfrutase como una niña del lugar. Tuve la suerte de que por unos minutos se despejara la nubosidad pudiendo deleitarme así con el paisaje.

Cómo llegar

Para llegar hasta allí, ya que se encuentra en el pueblo de Runtún, puedes hacerlo en transporte público. El precio es de un dólar, y el acceso también cuesta un dólar. Para tomar el transporte, hay que subir la calle de la plaza principal unas tres cuadras hasta llegar a un minimarket y girar a la izquierda. El pueblo es pequeño así que tampoco tiene mucha pérdida. El horario para subir es: 05:45, 11:00, 14:00 y 16:00. Para bajar a Baños de nuevo el último es a las 18:00.

Se tarda entre 45 minutos o una hora desde el centro de Baños, dependiendo de las paradas que realice el transporte. Para retornar a Baños el horario es a las 11:00, 13:00, 15:00 y 18:00. Pero siempre puedes hacer autostop en la bajada es más fácil que en la subida. Por suerte yo no tuve que esperar mucho y junto a otros dos turistas, un hombre nos dejó subirnos a la caja de su camionetilla para regresar al pueblo. Lo único malo es que pasé bastante frío dado el viento de ir atrás y lloviznaba. De igual forma fue genial. Es bastante seguro si quieres hacer autostop.

La ruta de las cascadas

Esta es otra de las grandes maravillas de Baños. Durante mi trabajo en el hostal, lo que me solían preguntar era sobre esta fabulosa ruta que pasa por unas 8 cascadas. Culmina en el famoso Pailón del Diablo. Denominado así dada la formación de las rocas en una especie de paila en la caída de 100 metros, que al verla desde el puente de madera parece divisarse el rostro del mismísimo rey del infierno.

Hay varias formas de hacerla. En bicicleta es la más demandada. Puedes alquilar una en la plaza central en varias compañías por 5 dólares todo el día. También se puede realizar un recorrido en una especie de mini carrozas musicales que van haciendo paradas para apreciar el paisaje. Cuesta cerca de 8-10 dólares dependiendo de tu capacidad de regateo con la compañía.

Las maravillas del camino

Durante el camino de 18 – 20 kilómetros te toparás con varias caídas. La primera cascada es la de Agoyán, una de las más altas de la cordillera andina ecuatoriana. Después puedes apreciar la cascada Puerta del Cielo, y posteriormente el Manto de la Novia. Son las más conocidas porque también hay un pequeño teleférico que cruza el cañón para apreciar mejor las vistas y la caída de 40 metros. Siguiendo con el camino llegas a la cascada de San Jorge y posteriormente a San Pedro.

Después solo queda llegar al Pailón del Diablo. Para ésta sí hay que pagar una cuota de ingreso. Existen dos formas de visitar la catarata. Una para ver la parte alta del gran salto del pailón, ésta cuesta 1 dólar. La segunda opción es caminar por un sendero por puro bosque hasta llegar a un mirador de madera donde puedes divisar la magnitud de esta maravilla. Además te permite caminar tanto hasta tocar el mismísimo agua. Es bastante impresionante, pues el agua cae con bastante fuerza y acabé empapada. Además tuve que caminar a gachas entre una cueva para llegar hasta la misma caída. En esta ocasión pagas 1,5 dólares, pero realmente merece más la pena.

Y para los que tengan más ganas de continuar visitando, en Río Verde (donde se encuentra el Pailón del Diablo) existe otra cascada a la que puedes llegar caminando río arriba durante un kilómetro y medio. El acceso también cuesta 1 dólar. Aunque para mí, el mejor lugar para bañarse es en la cascada de Machay. Definitivamente hay muchas maravillas por descubrir en Baños.

Machay

Se encuentra a unos 2 kilómetros dirección Puyo, el pueblo situado en la selva ecuatoriana. Yo lo hice andando desde Río Verde y el paisaje es alucinante. Para visitar Machay hay que pagar 1,5 dólares, pero el enclave natural es sencillamente mágico. El camino desciende por una finca entre frutales, lo que le proporciona un exquisito aroma. Hasta llegar a unas escaleras que te llevan a un mirador en el que apreciar desde lejos la imponente caída sobre la espesa vegetación. Magia.

Unos cuantos escalones más y se llega al nivel de la caída, aunque para llegar a ella hay que cruzar un puente que parece de película. Una vez cruzado el puente de madera solo queda disfrutar del día y del baño en sus frías aguas. Es recomendable llevar algo de agua y comida. Para volver tienes varias opciones en el caso de que no hayas llegado en bicicleta hasta allí. Una de ellas es esperar al borde de la carretera que pase un transporte hasta Baños. Otra hacer autostop. Y la última es regresar a Río Verde andando y tomar un transporte a Baños por 50 centavos de dólar que salen cada 15 minutos. Sin duda es una de las maravillas que no te puedes perder.

Otras rutas de senderismo

Como ya les he adelantado Baños tiene una gran oferta de caminos y atractivos para disfrutar tu estancia en este lugar. Existen varias rutas de senderismo, todas señalizadas. A continuación voy a resumir las más importantes y preciosas, aunque siempre podrás hablar con algún local y que te cuente más sobre el lugar.

La primera que hice, y que me encantó, fue la ruta por el Banco de los Enamorados. O más conocido por el trail por los Sauces. Para acceder a él hay que salir del pueblo por el puente que le da acceso detrás de la terminal de transporte. Hay que subir hasta llegar a una bifurcación que indica “Los Sauces“. Simplemente hay que seguir un camino hasta llegar a un río que hay que cruzar por un improvisado y fino puente de madera. De resto queda seguir hasta el puente donde se comienza a bajar hasta el río. Éste se cruza nuevamente por un gran puente y se sube hasta unas casas que ya forman parte del pueblo de Baños.

La segunda que hice, fue a la catarata de Inés María y el Cañón de San Martín. Una maravilla de camino, muy sencillo y con unas vistas de escándalo. Para llegar hasta allí hay que tomar dirección hacia el Zoológico que hay. Justo antes de llegar al Zoo está el gran cañón, y posterior al zoo encontrarás una bajada hacia la cascada. Hay como una puerta que da acceso. Parece ser de una finca privada, pero cuando yo fui la puerta estaba abierta y entré como si nada.

Por último, están los dos principales miradores de Baños: el Café del Cielo, y el Mirador de la Virgen. Para subir hasta ellos basta con tomar un camino que sale de la parte de atrás del hospital de Baños. El sendero está señalizado y las vistas son espectaculares. Eso sí, al ser caminos de subida son más difíciles y duros que los anteriores, pero el esfuerzo merece la pena.