Un día con los indígenas de Curré

Un día con los indígenas de Curré

Siempre he pensado que en la diversidad está la riqueza, y que la globalización está acabando con las diferentes identidades de los pueblos, sus culturas y sus tradiciones. Por eso me parece importante acercarme a aquellas comunidades que aún mantienen vivo su espirítu. Y por casualidad, me topé con los Curré, cuando iba en busca de los Boruca, una tribu costarricense.

Los Brunca

Boruca

Conocí acerca de los Boruca en un mercado de artesanía en la capital de Costa Rica, San José. Fue cuando vi las máscaras ancestrales que ellos confeccionan. Quedé impresionada y pregunté sobre ellos. No quería irme de Costa Rica sin conocerlos, así que aprovechando que tenía el coche de alquiler fui rumbo al pueblo de Boruca.

El asentamiento está situado al borde de la carretera Interamericana, en un desvío cuesta arriba. Había alquilado un turismo y subiendo la primera cuesta, de 8 kilómetros de tierra que me quedaban, el coche empezó a patinar. A patinar tanto que se me iba para atrás.

Misión abortada, muy a mi pesar. Tendré que volver en otra ocasión, pensé. Seguí carretera hacia arriba dirección el Cerro de la Muerte (llamado así porque la gente moría de frío) y para mi sorpresa se estaba celebrando la fiesta de los diablitos en el territorio indígena de los Curré. Enseguida aparqué y pregunté a qué hora empezaría el espectáculo. ¿Quieres verlo?, me dijo un hombre ilusionado. Por supuesto, le contesté entusiasmada.

Curré

Aún faltaba una hora para el desfile final de la fiesta de Los Diablitos. Momento perfecto para comer algo a la sombra, ya que hacía un calor infernal, y entrar en contacto con los nativos del lugar. Después de comer algo me dirigí al rancho que tenían preparado para la fiesta. Me acerqué a ellos con respeto, y mi cámara de fotos. Son personas muy abiertas que con gusto hablaron conmigo. Hablé con Eluney, que significa regalo del cielo.

Me explicó que realmente los Boruca y los Curré pertenecen a la misma etnia, denominada Brunca. Este grupo es muy pequeño y han perdido casi su idioma (el Brunca) que generalmente es hablado sólo por los ancianos en la actualidad.

Algo que está cambiando ya que en las escuelas de los diferentes pueblos se ha icluido recientemente la enseñanza del idioma ancestral, al igual que la enseñanza sobre la confección no solo de máscaras, sino de demás utensilios cotidianos, y de telas para su ropaje característico.

Eluney, de avanzada edad pero apariencia joven, me contó que estos indígenas viven en los territorios de Boruca y Curré. Pero que antes de la conquista de los españoles se ubicaban desde Quepos hasta el Río Chiriquí Grande, en Panamá. Su influencia política y comercial fue muy importante en el pasado, de allí que el Pacífico Sur también es denominado oficialmente como Región Brunca.

La población total de Curré son unos 1.200 habitantes. Se distribuyen alrededor de las aldeas de Curré centro, Zapotal, Coquito, Cajón Sur, Santa Elena, Lagarto, Caña Blancal Sur, Vega de Chánguena y San Rafael. Situados a 35 kilómetros al suroeste del cantón de Buenos Aires, en el Pacífico Sur Costarricense.

La fiesta de Los Diablitos

Había escuchado hablar de ella también en el mercado de artesanía de San José. Y pensaba que solo se celebraba en el pueblo de Boruca. Para mi sorpresa y deleite, también se celebra en Curré. Dicha fiesta representa la lucha hasta la muerte con los españoles en defensa de su territorio.

La tradición ha pasado de generación en generación y es bastante curiosa. Dos son las figuras involucradas en la jornada festiva.

Por un lado el toro, que representa al español colonial, y que es quemado al finalizar la jornada festiva. Por otro lado, los conocidos diablitos, que son los índigenas que representan a los nativos de la época portando las máscaras confeccionadas por ellos mismos en madera de balsa o cedro. Algunas tintadas y otras en madera tallada simplemente.

La festividad finaliza con un desfile de los diablitos y el toro atrás, que es quemado al finalizar el recorrido.

Los vestuarios que usan los diablitos son bastante sencillos la verdad. Pues se ponen un saco atado con cuerda, y la máscara que portan. Cada una con un significado diferente, y todas evocando a elementos propios de la naturaleza. La conexión con ella es indispensable para ellos. La verdad que están muy curradas, son muy vistosas, y me parecieron increiblemente preciosas.

El que porta el toro se coloca un armazón hecho también con sacos, y se coloca unos cuernos. Muy sencillo. Todos desfilan por el pueblo al son de instrumentos musicales como tambores y flautas. Digno de admirar. Quiero acabar con algunas frases que reivindican los Curré y que me parecen bastante acertadas. “La cultura es dinámica, se adapta, se transforma, no desaparece”. “La cultura vive en la individualidad, se fortalece en la colectividad”.