Cruzar el Amazonas en barco

Cruzar el Amazonas en barco

Cruzar el Amazonas en barco desde Tabatinga a Manaos es toda una aventura y una experiencia inolvidable. Tabatinga es famosa por encontrarse en la triple frontera: Perú, Colombia, Brasil. Un lugar único y con influencias culturales variadas. Es el punto de conexión de las comunidades aledañas que van y vienen a Manaos, ciudad por excelencia de la amazonía brasileña. ¿Cuánto dura la travesía? ¿Cuánto cuesta el viaje y qué incluye el precio? En este post te daré los datos y las mejores recomendaciones para cruzar el Amazonas en barco.

Cruzar el Amazonas en Barco

Cruzar el Amazonas en Barco

Para llegar hasta Tabatinga hay varias opciones. Puedes llegar desde Leticia, Colombia. O desde Iquitos, Perú. Yo llegué desde Iquitos en barco que duró unas 8 horas. Este barco nos dejó justo en el puesto fronterizo de Leticia donde tuvimos que sellar el pasaporte y posteriormente una lancha nos llevó hasta Tabatinga. Ahí tocaba emprender la búsqueda del barco que nos llevaría hasta Manaos. Teníamos entendido que salía los miércoles y no teníamos mucho margen de error así que nos dirigimos al puerto. No es posible comprar los billetes por Internet, tiene que ser directamente en el muelle. Además la información de horarios es nula. Nosotros tuvimos que investigar bastante y cada persona nos daba un dato diferente.

Había varios buques atracados, pero estábamos ya en Brasil y ninguno hablábamos brasileño. En esta aventura me acompañó mi hermana, mi amigo Carlos, mi amiga Ana y mi amiga Carmen. Por suerte conocimos a Antonio, un señor colombiano que sabía hablar brasileño y se ofreció como intermediario. Era martes, se estaba haciendo de noche y no teníamos tampoco alojamiento en Tabatinga. Hablamos con el patrón del barco que partiría al día siguiente rumbo a Manaos.

El precio del billete era de 240 reales. Nosotros conseguimos una rebaja de 40 reales por persona así que pagamos 200 reales cada uno. En el precio se incluye un puesto para colocar tu hamaca, tres comidas diarias y agua. Además, el patrón nos dejó dormitar esa misma noche en el barco por lo que nos ahorramos una noche de alojamiento y tener que buscar uno cuando ya era de noche. Antonio nos indicó el camino para encontrar un lugar para cenar con Internet para poder avisar de que estaríamos varios días incomunicados.

Todos a bordo

Cruzar el Amazonas en Barco lleva cuatro días y tres noches. Aunque como les adelanté dormimos en el barco la noche antes de la partida del mismo. Tienes dos opciones, alquilar un camarote, o dormir en hamaca. Evidentemente yo quería vivir la experiencia de dormir en hamaca mientras surcaba las aguas del río Solimoes de la cuenca amazónica. 

Al pasar la primera noche, en la mañana tuvimos que recoger todas nuestras pertenencias y salir fuera del buque para pasar el control policial como el resto de pasajeros. Además te colocan una pulsera identificativa con el destino al que te diriges. Pues la ruta va haciendo paradas en diferentes pueblos hasta llegar a Manaos. Hay que destacar que se trata de una ruta local y no un trayecto turístico. Allí la gente transportaba de todo, desde colchones, hasta muebles, pasando por equipajes de ropa. Una vez que dan permiso para subir a bordo comienza la guerra por ocupar los mejores puestos en el barco. 

Cruzar el Amazonas en Barco

Para elegir bien es importante colocarse cerca de una columna, para poder dejar tus cosas ahí a salvo y entre las hamacas. Además debe estar cerca del baño, pero tampoco mucho, y lejos de los motores, para evitar el ruido constante más fuerte. Hay tres cubiertas, la de arriba es la más calurosa porque el sol le da durante todo el día. La primera es bastante ruidosa porque se encuentran los motores y la tripulación transita mucho por aquí. Por lo que la mejor opción es colocarse justo en el centro de la cubierta central, cerca de la cocina-comedor.

La travesía

Nunca había imaginado que dormiría tan bien y tanto en una hamaca en un barco en movimiento. Y no les miento si digo que mis mejores descansos han sido ahí. Observar la belleza de la selva tanto de día como de noche y dormir a tus anchas en la posición en la que vinimos al mundo fue sin duda una experiencia mágica difícil de explicar.

Cruzar el Amazonas en Barco

El día comienza a las 6.00 a.m cuando tocan la campana para anunciar que el desayuno está servido. Normalmente después de desayunar me recuesto en la hamaca otro rato más. Hay días en los que vuelve a sonar la campana que indica que el almuerzo está servido a las 12:00 p.m. Las tardes las pasamos observando la naturaleza, leyendo, jugando a las cartas, o hablando con otros viajeros y locales. La hora de la cena es a las 18:00 horas.

Se come por turnos de 16 personas, pues no todos los pasajeros alcanzan en el mismo comedor ya que es estrecho. El menú no es muy variado. Pero nos invitan también a probar las pirañas que sacan del río. La tripulación es bastante amable. Cabe destacar que aunque no entendamos el idioma pudimos comunicarnos entre todos perfectamente. El final del viaje terminó con una sonrisa y abrazos entre los tripulantes y nosotros. 

Sin duda, me quedé con ganas de más. Dicen que el camino contrario tarda más días porque es a contra corriente. Lo dejo para un futuro cuando vuelva a Brasil. Los atardeceres, los amaneceres, la fauna, la flora, los delfines rosas saltando tras la estela del barco. La luna llena, el cantar de los pájaros. Pasan las horas y te pierdes en la inmensidad. Sí, recomiendo en el alma que vivan la experiencia de cruzar el Amazonas en barco.

Recomendaciones para cruzar el Amazonas en barco

  • Precio: 200 reales (regateando)
  • Duración 3 noches y 4 días.
  • Debes llevar tu propia hamaca. (Yo la compré en Iquitos por 9 euros, pero también se puede adquirir en Tabatinga)
  • Incluye: agua, 3 comidas diarias y el trayecto.
  • Aunque incluya agua se recomienda llevar su propia agua.
  • Recomendable llevar tu propio papel higiénico, a menudo se gastaba.
  • Puedes repetir cuantas veces quieras la comida, pero si dejas algo en el plato se te cobra una penalización.
  • Ausencia de mosquitos, pero es recomendable llevar repelente, por si acaso. Sobre todo para los momentos posteriores que estés en la selva.
  • Ropa cómoda y de verano, pero por las noches suele refrescar.
  • Estar pendiente de tus pertenencias, no suelen ocurrir robos pero a veces hay bajada y subida de mercancías y bastante movimiento en el barco.
  • No olvidar la regla número 1: Disfrutar de la experiencia. 

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