Chachapoyas, una gran civilización

Chachapoyas, una gran civilización

La zona norte del interior de Perú es poco conocida y visitada. Y es una lástima pues tiene lugares increíbles como las Cataratas de Yumbilla. Continuando mi viaje llegué hasta la ciudad de Chachapoyas. Nombre que hace honor a la civilización que ocupó toda la región antes de la llegada de los Incas y los españoles. Sin duda, quedé fascinada con el conocimiento de dicha civilización. Los lugares que visité para conocer la increible historia de los Chachapoyas fue la ciudadela perdida de Kuelap, la más grande estructura de piedra de toda América del sur, y los sarcófagos de Karajía.

Kuelap, la ciudadela de los Chachapoyas

Este lugar ha caído en el olvido a la sombra de la conocida Machu Pichu. Se encuentra en la Amazonía peruana, a 3.000 metros de altura. El acceso a este lugar hasta ahora era bastante difícil dada su localización. Hecho que dificultaba también las labores arqueológicas de recuperación de la zona. Hasta el pasado año había que tomar transporte hasta Tingo y de ahí emprender una caminata de 20 kilómetros por escarpadas laderas hasta llegar a la cima donde se enclava Kuelap. Fue en 2017 cuando se inauguró el teleférico más moderno del Perú.

De los Chachapoyas poco conocía, y como me picaba la curiosidad decidí ir a visitar la ciudadela perdida de Kuelap. Me aseguraron que se trata de la construcción en piedra más grande del sur de América. No podía perdermelo. Tomé una combi por 7 soles (1,75 euros) en la terminal terrestre de Chahcapoyas. Después de una hora y media de camino llegamos a la base de la montaña donde se toma el teleferico por 20 soles (5 euros) ida y vuelta. El trayecto en el telecabina tardó unos 25 minutos, así que se pueden imaginar las largas distancias que hay que salvar para llegar a Kuelap. Además, también hay que pagar la entrada a la ciudadela. Yo me serví de mi antiguo carnet de estudiante para conseguir un descuento del 50%. El precio general es de 20 soles (5 euros).

Kuelap

Chachapoyas significa “guerreros de las nubes”, o “dioses de las nubes”. Desconozco si fue atribuido por la altitud en la que vivían. Aunque no me extrañaría porque se sabe que los lugares que escogían para establecer sus asentamientos eran aquellos que se encontraban de los 3.000 metros de altura hacia arriba. Y fue en tan altas montañas donde construyeron la estructura de piedra más grande de todo América del Sur. Se trata de una ciudadela fortificada que alberga en su interior cerca de 500 espacios habitacionales circulares. Impresionante.

Kuelap, Chachapoyas, Perú

Además, al entrar, se aprecia como la naturaleza ha ido recuperando aquello que alguna vez le fue arrebatado. Mimetizándose así con las ruinas y vestigios de la civilización perdida de los Chachapoyas. El escenario es digno de cualquier película tipo Indiana Jons buscando una reliquia. En las ruinas aún se pueden apreciar los dibujos y pinturas que usaban los Chachapoyas no solo como ornamentos decorativos, sino como símbolos divinos y de protección. La energía que se aprecia en este lugar es enorme. Asimismo, también destacaron en ingeniería, tejidos y cosmovisión. Prueba de ello son las todavía conservadas estructuras de drenaje de agua, construcciones y pinturas que a día de hoy se pueden observar en Kuelap.

Y en la historia de la desaparición de esta gran civilización los españoles de la época tienen mucho que ver. Resulta que los Incas, en su expansión por el continente americano quisieron conquistar a los Chachapoyas. No hubo guerra en Kuelap, pues su táctica fue asediar la ciudadela forzándoles a salir. Éstos lo hicieron cuando se quedaron sin agua, rindiéndose así a los Incas que ocuparon el lugar.

Con la llegada de los españoles los Chachapoyas se aliaron con ellos para recuperar Kuelap. Tras una guerra victoriosa para los españoles, los Chachapoyas regresaron a su hogar. La alianza fue fraguada por los españoles pues pensaban que en el interior de la ciudadela había oro y minerales preciosos. Al descubrir que así no era, pues la riqueza de los Chachapoyas radicaba en su conocimiento, los mataron a todos. Exterminando así a una civilización que durante siglos desarrolló un sistema social avanzado para la época.

Kuelap

Los sarcófagos de Karajía

Otro gran misterio de los Chachapoyas era el culto al muerto tan sofisticado que tenían. Muestra de ello son los enterramientos que se han encontrado hasta la fecha. Hay dos tipos: los mausoleos y los sarcófagos. Los mausoleos son lugares de sepultura común. Pero yo les contaré sobre los sarcófagos, en concreto sobre los encontrados en Karajía. Me resultó inquietante conocer que éstos se encuentran en un estado de conservación óptimo dada su localización. Los Chachapoyas escogían las cavidades naturales de los desfiladeros para colocar en ellos sarcófagos de hasta dos metros y medio de altura.

Quería verlo con mis propios ojos y conocer más sobre sus prácticas funerarias. Por eso contraté un tour por 70 soles en la plaza de la catedral de la ciudad de Chachapoyas. Estos sarcófagos se encuentran en la comunidad de Cruzpatas, a dos horas y media en coche de Chachapoyas. Para llegar hasta ellos hay que tomar una ruta a pie desde la plaza de Cruzpatas por la ruta campesina hasta llegar al borde del desfiladero, cerca del río. Por el camino el guía iba apuntando algunos datos interesantes.

“Todavía queda mucho por investigar”, nos aseguró. Pues no fue hasta el año 1985 cuando el arqueólogo Federico Kauffmann Doig los descubrió en una expedición que condujo por las montañas para encontrar restos funerarios. Había leído sobre esta práctica de los Chachapoyas en la publicación Mercurio Peruano de 1791. La verdad que mientras el guía apuntaba estos detalles antes de llegar, la incertidumbre inundaba mi ser cada vez más. El camino discurrió entre barrizales que eran usados por caballos y mulas de carga que transportan cosechas.

Sarcófagos de Karajía

Los sarcófagos

Y de repente alcé la mirada y allí estaban. Imponentes e impactantes sarcófagos se alzan sobre un acantilado que a simple vista parece inaccesible. “¿Cuánto miden los sarcófagos?”, fue la primera pregunta que le consulté al guía. “Éstos sarcófagos se estiman que midan entre 2 metros y 2 metros y medio. Dada la altura en la que se encuentran es difícil determinar su longitud exacta.”, me contestó.

La ronda de preguntas no hizo más que comenzar por mi parte, pues si bien es cierto que el guía nos aportaba datos de interés, me parecieron escuetos. A veces se nota quién hace su trabajo con gusto y quien lo hace por obligación. Y en este caso se notaba que era más bien por obligación. Me contestó como pudo a las innumerables preguntas que le plantee.

Se conoce que se tuvo acceso a ellos en una expedición hace años. El acceso fue mediante arneses y bastante complicado. Por más que miraba hacia arriba no podía encontrar la manera de entender cómo habían puesto esos sarcófagos en dicho lugar. Así pues, se especula después de varios estudios que tomaban las herramientas necesarias y que los construyeron in situ. Tal vez en su época usaban algún acceso que destruían posteriormente para impedir accesos futuros al lugar.

Sarcófagos de Karajía

Para el enterramiento de personas, dejaban los cuerpos secar para posteriormente envolverlos en telas. Finalmente, introducían en el interior del sarcófago el cuerpo en posición de sentado junto a algunos objetos. En este caso se encontraron lanzas y algunos útiles que pudieron servir en la guerra, pero también objetos considerados divinos o ceremoniales. Por este motivo, y dado que se considera que los Chachapoyas fueron pacíficos, se cree que los enterramientos de Karajía son de personas importantes de la sociedad de los Chachapoyas.

Los sarcófagos están hechos de arcilla mezclada con pequeñas ramas y piedrecitas. Solo la parte de la cabeza, pues son sarcófagos con aspecto humanoide, y la parte del pecho están más compactados. La decoración pictórica está hecha en dos tonos de rojo sobre una base blanca. Impresionante cómo después de tantos siglos se conservan prácticamente intactos. Los dibujos plasmados en el pecho son en forma de plumaje evocando a un ave rapaz. Al igual que la forma de la cara acabada en punta en la barbilla recuerda a un ave rapaz. Asimismo, hay calaveras reales en la parte superior externa de las mismas. Es lo más deteriorado, pues algunas se han caído por las inclemencias del tiempo.

Otro dato curioso es que los lugares que fueron elegidos para situar tanto los sarcófagos, como los mausoleos, no solo estaban en lo alto, sino que también se correspondían con formaciones rocosas con cavidades naturales. Se desconoce el por qué de esta elección. Y no sé a ustedes, pero yo me quedé con ganas de saber más. Fue asombroso presenciar la majestuosidad de los sarcófagos. Sin duda, una cultura desconocida de la que aún queda mucho por investigar.

Sarcófagos de Karajía